5 términos para aplicar la de “estoy dentro”
Antes de sentirte inversor de Shark Tank, conoce estos 5 términos.
Quieres empezar a invertir y alguien te dice: “Depende de tu liquidez, tu tolerancia al riesgo y cómo diversifiques”, tú asientes, pero por dentro estás pensando: “Yo nada más quería que mis $500 crecieran”.
Antes de mandar tu dinero a su primera aventura, conoce estas cinco palabras.
1. Rendimiento neto: ¿mi dinero ya cobró?
Es el resultado de tu inversión: cuánto ganaste o perdiste respecto a lo que pusiste.
Ejemplo hipotético para Capi Varo.
Si inviertes $1,000 y ganas $100 en un año, obtuviste un rendimiento anual de 10%, después de comisiones e impuestos.
Pregunta cuánto, en cuánto tiempo y después de qué costos. Un porcentaje sin explicación está tan incompleto como un “tenemos que hablar”. Es decir, cuanto generó de rendimiento, 10% del ejemplo anterior, en qué periodo, durante un año, y cuánto costó llegar a ello, me cobraron el 2% de comisión,
Son las cifras clave para empezar a entender la inversión.
2. Riesgo: aquí también puede salir mal la cita
Es la posibilidad de que tu inversión no salga como esperabas, incluso, que en algún momento, tu dinero sea menos.
Buscar mayores rendimientos suele implicar asumir más riesgo, es decir, invertir en negocios que no están 100% garantizados y la devolución de tu inversión depende de que el proyecto funcione, pero si funciona, ganarás más.
Hay inversiones que pueden asegurar porcentajes de rendimiento más bajos pero más estables, lo que quiere decir que hay poco riesgo de perder dinero.
Arriesgar más no garantiza ganar más, si así fuera, todos tendríamos una mansión por haberle prestado dinero al primo más negociador.
La mayoría de las opciones de inversión disponibles en el mercado financiero mexicano son de bajo o moderado riesgo. Lo que sí, si no sabes mucho de inversiones, empieza por un fondo de inversión con asesoría profesional.
3. Liquidez: sí tengo, pero ahorita no, joven
Es la facilidad para convertir tu inversión en dinero disponible, sin una pérdida importante de valor.
Puedes tener dinero invertido y no poder usarlo cuando lo necesitas. Algunas opciones permiten retirarlo rápido; otras requieren esperar o tienen costos por salir antes.
Revisa cuándo y cómo puedes disponer de él. Que el dinero esté ocupado “construyendo patrimonio” no le importa a las emergencias. Siempre ten a la mano tu fondo de emergencias y diversifica tus inversiones… Sí, ¡diversifica!... ok ve el siguiente punto.
4. Diversificación: no le des todo el protagonismo a una inversión
Es repartir tu dinero entre inversiones diferentes para reducir los riesgos de una sola, porque si todo está en la misma opción y le va mal, tu ahorro entero protagoniza la tragedia.
Un ejemplo: si inviertes todo tu dinero en acciones de una sola empresa (o en el negocio de tu primo) y a la empresa le va mal, vas a perder todo. Si inviertes en acciones de 30 empresas y a una le va mal, se compensará con lo bien que le puede ir a las otras. Y aquí hay otro tema, si esas empresas no están vinculadas entre sí, entonces tienes mejor diversificación. Si las 30 están en un país y ese país entra en crisis, es más probable que a varias les vaya mal.
Otro ejemplo, tu fondo de emergencia podría estar en una cuenta de inversión de deuda con liquidez diaria que nunca se mueve a la baja. Por otro lado tienes tu Afore, que le podrías meter un poco más de ahorro para cuando te retires, aquí el valor puede subir o bajar en el corto plazo, pero en el largo plazo siempre gana y gana bien. Y si tienes otro poco podrías meterlo en una inversión que reparta, según tus preferencias, entre renta fija, que suele ser de bajo riesgo y renta variable en un fondo diversificado, que puede llegar a tener bajas de valor temporal, pero suele ganar bastante bien.
Y así funciona la diversificación.
5. Interés compuesto: tu dinero tuvo dineritos
Ocurre cuando reinviertes los intereses y estos también generan intereses, como bola de nieve.
Ejemplo hipotético: inviertes $1,000 al 10% anual. Al terminar el primer año tienes $1,100. Y si reinviertes todo y se mantiene la tasa, al segundo tendrías $1,210, antes de costos e impuestos.
Los $100 que ganaste también se sumaron a los mil y se pusieron a trabajar. Familia financiera productiva. Y si esto lo ves acumulado en años, a los 7 años tendrás más o menos el doble de dinero. Y en 14 años, tendrás 4 veces más. Esto sin poner un centavo más.
El resultado depende de la tasa, el tiempo y la reinversión. Aquí no hay multiplicación milagrosa ni señor vendiendo un curso desde un Lamborghini rentado.
Que no te dé pena preguntar antes de invertir, revisa estos cinco conceptos en la opción que te interesa. Si no entiendes algo, pide que te lo expliquen, la cara de “sí entendí” úsala cuando te expliquen las reglas de un juego de mesa. Con tu dinero, mejor pregunta.